PUBLICADO: 31 de Agosto de 2020
  • CDMX - Polanco

Por Andrés Olascoaga @AndresOlasToroX  | ICO Inteligencia Creativa.

Uno de los grandes retos que sorteó la producción de la película mexicana Esto no es Berlín (2019) fue recrear una época en la vida nocturna de la Ciudad de México de la que pocos tienen registro. Particularmente, el equipo de la cinta de Hari Sama tuvo que retomar un movimiento que en nuestro país se desarrolló en la oscuridad y bajo las condiciones que se permitían en aquellos tiempos: el punk.

El filme, nominado a 12 premios Ariel incluyendo Mejor Película, cuenta la historia de dos adolescentes (Xabiani Ponce de León y José Antonio Toledano) que ingresan a la escena under mexicana de finales de los ochenta a través del bar Aztec y los peculiares personajes que, noche a noche, habitan sus rincones. Inspirada en vivencias del director y fortalecida por una amplia investigación, la película centra su mirada en un fenómeno artístico, experimental y musical del que hoy hay grandes exponentes… pero poca información.

 

El look de una “dictadura disfrazada”

“Había una semidictadura disfrazada. Eran los 80, y no había mucho acceso a cosas que ahora tenemos”, señala la diseñadora de vestuario Gabriela Fernández en entrevista con Autocinema Coyote. “La gente se vestía más con lo que tenía o le robaba al papá. Incluso se inventaban sus propios looks. Fue un movimiento en México donde la gente era muy creativa”.

Para lograr capturar el estilo de la generación under, Fernández, también responsable del vestuario de películas como El tigre de Santa Julia (2002), El infierno (2010), Pastorela (2011), Cantinflas (2014) y Sueño en otro idioma (2017), realizó una amplia investigación que la llevó a reunirse con personas que se habían involucrado en situaciones similares a las descritas en el filme, así como recurrir a historiadores y expertos que conocían de los bajos mundos de la Ciudad de México.

“Fue una investigación enorme de cómo eran ese tipo de movimientos en México y en el mundo; así logré darle identidad a nuestro vestuario. Vi fotos y de ahí hice un balance de lo que podía hacer, no irme a lo auténticamente real, sino lograr un balance para que estos personajes tomaran vida”, comenta.

Así fue como en la cinta aparece el choque de distintos grupos que –a pesar de vivir en el mismo país– se manejan por sus propias reglas y posibilidades. “Me importaba mucho que no pareciera una película del pop mexicano, ni de Luis Miguel; que el público no se fuera con las referencias que tiene en su mente. Que entendiera que quien venía de Satélite traía un bagaje que contrastaba con estos grupos que se juntaban en el ‘Aztec’ o en el ‘Nueve’”, afirma la diseñadora.

Gabriela Fernández, nominada al Ariel por su trabajo en Esto no es Berlín, así como por las películas Sonora (2019) y Ya no estoy aquí (2020), dice estar orgullosa de su trabajo en el filme y encontrar en Nico (Mauro Sánchez Navarro) a su creación favorita: “Nico me encanta, tanto el personaje como Mauro transformado; ver cómo pasó del diseño al personaje y luego en el ambiente, dueño del lugar. Fue increíble empoderarlo con su vestuario, que se sienta enigmático”.

 

Una concepción auténtica

Para Karina Rodríguez, diseñadora de maquillaje del filme, el reto fue mantener a los personajes en un estilo auténtico, alejado de estéticas más reconocidas de la época. “Me costó un poco de trabajo no exagerar de más. Sobre todo en esa época, donde todos se peinaban súper raro. También voltear a ver esos pequeños espacios donde la gente es totalmente diferente y cuyos looks son totalmente otra cosa”.

Respaldada por estudios en artes visuales, Rodríguez se aventuró a investigar de cerca “cómo eran los artistas y qué era lo que los movía en esos momentos”. Afortunadamente, su tarea pudo ser un poco más sencilla dado el envolvimiento del director de la película y otras figuras famosas en la escena under capitalina.

“A pesar de que no fue un movimiento muy grande, una parte de la sociedad sí sabía de estos estilos. Hablé con Hari para ver qué sí y qué no funcionaba. También estuvimos en contacto con Taka, una artista plástica que me hacía una que otra crítica, pues ella tiene mucha noción de esa época”, puntualiza Rodríguez. “Era necesario tener información de esa época para entender los looks”.

Karina Rodríguez, entre cuyos créditos se encuentran la serie Historia de un crimen: Colosio y películas como El fantástico mundo de Juan Orol (2012), Los parecidos (2015) y Belzebuth (2017), también afirma haberse inspirado en artistas plásticos de finales de los ochenta para crear el maquillaje que acompañaría a los personajes. “Todos tienen algo padre. Ximena (Romo), Mauro (Sánchez Navarro), incluso un personaje como el de Marina (de Tavira), que está en un momento muy difícil o el de Xabiani (Ponce de León) que todo el tiempo estaba cambiando”.

En camino a competir por su primer Ariel, la diseñadora de maquillaje de Esto no es Berlín afirma que la producción de la cinta fue una experiencia increíble que le permitió reafirmar su pasión por el cine y las artes plásticas.

 

Peter Coyote escribe sus textos con la ayuda de ICO- Inteligencia Creativa.